Un granero en algún lugar de Pensilvania, una antigua balada sonando en la radio y las luces de una furgoneta Volkswagen Squareback Sedan que iluminan a una pareja que canta y baila. Una secuencia para la historia.

Posiblemente hasta 1985 nadie se hubiese planteado que los amish podían ser sexis. Pero tras ver a Harrison Ford en la cumbre de su atractivo moviéndose a ritmo de Wonderful World muchos se habrían hecho menonitas, alzado iglesias con sus manos y renunciado a la electricidad y los Iphones que estaban por venir. Y la culpa de ello la tenía aquella rubia que nunca más sería una desconocida.

Kelly Ann McGillis, una californiana de sangre irlandesa, escocesa, inglesa y alemana que parecía recién desembarcada del Mayflower, apenas tenía experiencia ante la cámara, pero Peter Weir no había dudado en darle el principal papel femenino de Único testigoCinco meses atrás servía capuchinos en un café de Greenwich Village y ahora compartía cartel con la estrella más rutilante de Hollywood, era ovacionada en Cannes y su nombre adornaba las marquesinas que anunciaban una de las películas de la temporada. El thriller rural del director australiano obtuvo ocho nominaciones al Oscar de las que ganó dos y se convirtió en uno de los fenómenos del año. Hasta el punto de que la avalancha de turistas hizo que el Gobernador de Pensilvania jurase a la comunidad Amish que no volvería a dar permiso para rodar cerca de sus tierras.

El éxito de Único testigo propició la llamada del hoy todopoderoso Jerry Bruckheimer y una oferta irresistible: Top Gun. Un film erigido a mayor gloria del ejercito americano que supuso la piedra fundacional del imperio Cruise.en el que la incuestionable belleza americana de McGillis no necesitó demasiados aspavientos para brillar.

Un suceso que hoy sería casi ciencia ficción es que McGillis era cinco años mayor que Cruise, (y diez centímetros más alta, lo que la obligó a actuar encorvada) algo que ahora resultaría impensable dado que, a tal velocidad que no descartamos que algún día una compañera de guardería de su hija Suri interprete a su pareja en Mission: Imposible 12.

Sin embargo, a mediados de los 80 la realidad y la ficción se tomaron de la mano y poco después del estreno de Top Gun, Cruise contrajo matrimonio con Mimi Rogers, seis años mayor que él y otra de esas mujeres que parecían destinadas a marcar época en Hollywood y acabaron languideciendo entre joyas ignoradas (La sombra del testigo) y episódicos olvidables (Expediente X).

Kelly McGillis© Kelly McGillis y Harrison Ford en ‘Único testigo’. / Copyright: D.R. Kelly McGillisLa película de Tony Scott consagró instantáneamente a Kelly como un mito erótico, aunque esa idea no estaba en el guión original, ya que las escenas más tórridas fueron añadidas cinco meses después de finalizar el rodaje, tras unos screen test en los que los espectadores echaron en falta algo de carnaza entre sus protagonistas. De ahí la penumbra en la que se enmarcan las escenas de cama, que responde más al hecho de que McGillis y Cruise, sumergidos en otros proyectos, lucían un aspecto físico muy distinto, que a una decisión artística de Tony Scott.

Charlie, la instructora que se enamora del rebelde Maverick, representaba el sueño húmedo de cualquier adolescente y suponía la sublimación de lo que posteriormente la escritora Gillian Flynn denominaría Cool Girl. Esa novia que bebe jarras de cerveza, se hincha de pizza (y no engorda), disfruta con el futbol y luce siempre como salida de un anuncio de Ralph Lauren. “Charlie” es todo eso y más. Una figura de poder tremendamente atractiva, con un coche increíble –¡un Porsche 356 Speedster de 1957!– y una casa con vistas al mar (¿cuánto cobra exactamente un instructor de vuelo?).

Es divertida, se integra instantáneamente en la pandilla de su novio, aguanta todos sus vaivenes emocionales y nunca pide la palabra para hablar de los suyos, al fin y al cabo qué dilemas va a tener una mujer que trabaja en un mundo eminentemente masculino y mantiene una relación con un alumno más joven, ¿verdad?. Y como bonus track sabe todo sobre aviones de combate y le pide a gritos a “su potro” que la lleve a la cama. Esta sí que era una fantasía de laboratorio y no la Kelly LeBrock de La mujer explosiva.

Tras el éxito de Top Gun McGillis estuvo a punto de hacerse con otro de los roles más recordados de los 80, la atormentada Madame de Tourvel de Las amistades peligrosas.Pero según cuenta Brian Kellow en , la más implacable y poderosa de las criticas cinematográficas invitó a su director Stephen Frears a cenar y le sugirió que la verdaderamente adecuada para el papel era la emergente Michelle Pfeiffer. Y nadie rechaza una sugerencia de Pauline Kael. Por lo que Kelly cambió los miriñaques y las intrigas palaciegas por los trajes sastre y los juzgados de Acusados. La película que le proporcionó a Jodie Foster su primer Oscar era uno de esos efectistas dramas legales que enardecen los corazones a golpe de maza. Y aunque ha quedado ligeramente desfasada, supuso un pequeño acontecimiento social.

La historia (real) de Sarah Tobias una joven violada en grupo tras una noche de fiesta, un suceso tan tristemente de actualidad, le dio a McGillis la oportunidad de ser algo más que “la novia de” y supuso la vuelta de Foster a las ligas mayores.

Aunque todo podría haber cambiado si Kelly hubiese aceptado el papel protagonista que era para el que realmente había sido seleccionada. Pero había una razón muy poderosa para rechazarlo. En 1982, dos hombres entraron en su casa armados con cuchillos y abusaron sexualmente de ella. Un suceso que marcó gran parte de su vida y la introdujo en una espiral de alcohol, drogas y autodestrucción.

Sin embargo sí interpretó a una mujer agradida sexualmente en El cazador de gatos de Abel Ferrara. El encuentro con el controvertido director neoyorquino fue el detonante de su paulatino abandono de la interpretación. , protagonista de la cinta, la sordidez de las escenas sexuales y la contratación de una doble de cuerpo, lo que le produjo una gran inseguridad, provocaron constantes peleas en el plató “Fue la experiencia más odiosa de mi vida”, “Si esto es lo que va a ser actuar, no lo haré. En el último día de rodaje, dije: ¿Has terminado conmigo? Sí, contestó. Entré en mi remolque, me afeité la cabeza, y dije: ¡Que te jodan!, nunca más quiero actuar”

Y casi lo cumplió.

Kelly McGillis© Kelly McGillis durante la presentación de ‘Love Finds You in Sugar Creek’ en 2014. / Copyright: @ Ge…Kelly McGillisTras la olvidable El cazador de gatos se casó con el millonario Fred Tillman con quien montó un negocio de restauración, tuvo dos hijas, y redujo drasticamente su presencia ante las cámaras. La que había sido uno de los mitos eróticos de mediados de los ochenta se desvaneció y vio como su nombre sólo era invocado para referirse a su decadencia física y el contraste con otras actrices de su generación como Michelle Pfeiffer, Sharon Stone o Kim Basinger.

Aunque realmente su “decadencia física” es lo que el común de los mortales denomina “envejecer”. La actriz ha hablado en diversas ocasiones de su deseo de afrontar el paso del tiempo de manera natural sin someterse a la dictadura del bótox.

“Esto es lo que soy. Te guste o no. Tengo que ser yo, Todos nos ponemos viejos. Nos arrugamos. Es hora de empezar a trabajar en tu aceptación de la vida “, “No creo que haya algo más hermoso que una mujer que lleva su edad con gracia. Me encanta ver a una mujer con todas sus arrugas. Es una vida que se ha vivido. Creo que las personas que parecen extrañas son las que tienen las caras hinchadas “.

Pero el contraste entre su madurez y la eterna juventud de sus coetáneas no es lo único que la ha mantenido en los titulares. En 2009 volvió al primer plano tras declararse abiertamente lesbiana, un secreto a voces en la industria. Durante años corrieron rumores sobre una supuesta relación con Madonna y un romance con Jodie Foster, su compañera de reparto en Acusados. Pero McGillis jamás había hablado de ello hasta que en una entrevista para la web Shewired confesó que empezó a ser consciente de su sexualidad a los doce años y se toturó por ello hasta llegar a considerar su violación un “castigo divino”. Durante aquella noche de 1982 que cambió su vida para siempre, Kelly no estaba sola: su novia y compañera de estudios estaba también en casa y también fue violada.

En 2010, liberada al fin de sus demonios contrajo matrimonio con Melanie Leis, barman del negocio que McGillis había compartido con su marido Fred Tillman y con quien mantuvo una relación secreta durante nueve años. Tillman fue precisamente uno de los escasos asistentes a la ceremonia íntima en la que ambas sellaron su amor, dejando claro que todavía les une una gran amistad. No todo en la vida de Kelly es naufragio.

Pero la relación con Leis tampoco fue la definitiva y se separaron tras menos de dos años de matrimonio. Tampoco la agresión sufrida hace 35 años fue la única vez que la vida de la actriz estuvo en peligro, en 2016 una mujer perturbada allanó su casa y la agredió. McGillis parece ser un imán para el drama. Pero esta vez decidió tomar medidas, solicitó una licencia de armas y

Hoy, tras tres divorcios, dos hijas y una larga lucha contra las adicciones, Kelly McGillis cumple 60 años. La mujer que un día ocupó las carpetas de una generación de adolescentes da clases de interpretación en una pequeña localidad de Carolina del Norte y bromea con la posibilidad de que haya un papel para ella en la nueva Top Gun.

Vía  MSN

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